Dice la RAE:

Rabia
Del lat. rabies.
3. f. Ira, enojo, enfado grande.

Rencor
De rancor.
1. m. Pesar o enojo arraigado y tenaz.

La rabia

Decía Charles Darwin que todas las emociones son necesarias para la supervivencia.Charles Darwin

La rabia, la ira, son reacciones que se desencadenan como mecanismos de defensa o ataque.

La rabia surge de nuestra brújula moral: nace de la justicia, la verdad y la defensa ante las agresiones (incluso las que son pequeñas). Nos ayuda a enfrontarnos a situaciones que percibimos como una agresión hacia nuestra seguridad o bienestar, y también nos ayuda a salir de dichas situaciones, dándonos un empujón hacia adelante.

Dicen los psicólogos Laia Miralles y Raúl Carreras que la rabia se produce a causa de una situación donde sentimos que:

  • El recorrido hacia nuestras metas se encuentra obstaculizado
  • Alguien ha traicionado nuestra confianza
  • Alguien nos trata sin consideración o respeto
  • Acumulamos decepciones o críticas inmerecidas

Beneficios de la rabia

La rabia mal gestionadaEl problema con la rabia no es la emoción en sí misma, sino la poca capacidad de gestión que solemos tener sobre ella.

Bien llevada, la rabia nos ayuda a frenar o defendernos de una injusticia, un engaño, una traición, una agresión. La rabia nos ayuda a no permitir que nos hagan daño, la usamos para cortar una situación dañina y poder avanzar.

  • Produce adrenalina: nos mantiene en un estado de alerta y energía. Estamos más perceptivos, somos más eficientes. Eso significa que nos dan un “chute” para sacar adelante alguna tarea o proyecto, o para salir de alguna situación que no nos beneficia.
  • Nos proporciona un impulso para exteriorizar sentimientos acumulados. Bien llevada, la rabia nos puede ayudar a hablar alto y claro sobre lo que queremos y lo que no, lo que nos gusta y lo que no. Nos ayuda a poner límites, expresar necesidades y opiniones.
  • Nos sirve de alarma (las red flags que ahora están tan de moda). Aún cuando no sabemos el origen de nuestra rabia, nos indica que hay algo que está mal: algo va contra nuestra seguridad, bienestar, moral, valores o sensación de justicia.

La rabia mal gestionada

Por supuesto, la rabia tiene tan mala fama porque también tiene efectos adversos:

  • Un estado de ira prolongado puede tener consecuencias en nuestra salud física y mental.
  • Al funcionar de manera explosiva y muy focalizada sobre una situación o persona, la rabia nos dificulta la toma de perspectiva, la toma de decisiones equilibradas, la organización, la previsión y la dificultad de llevar a cabo tareas cotidianas.
  • Muchas veces usamos la rabia para tapar otras emociones: Expresamos rabia para no sentir miedo, tristeza, vulnerabilidad. A la larga, este patrón puede llevarnos a dejar de percibir o ser capaces de expresar todas estas otras emociones (que también tienen un uso y una función).
  • Expresarnos des de la rabia puede dificultar nuestras relaciones personales y la comunicación con los demás. Además, reduce nuestra capacidad de empatía, con lo que nos costará más percibir las emociones y necesidades de los demás.

El rencor

Una de las características de la rabia es que, si no se gestiona correctamente, se acumula.

Las cargas de rabia de situaciones pasadas se añaden a las de la situación presente y esto nos lleva a reaccionar de forma explosiva por sucesos que, en otras circunstancias, hubiesen sido insignificantes.

La rabia cronificada nos puede llevar al rencor.

¿Qué tiene de bueno el rencor?

Como todas las emociones, el rencor nos sirve de indicador: ahí hay algo que no está cerrado.

Nos indica que hay algo de una situación pasada por la que todavía nos sentimos dolidos o dañados, hay algo que todavía no hemos podido o sabido gestionar. En su momento nos faltaron las herramientas o la posibilidad de afrontar la situación: No nos defendimos, no pusimos límites, y ha quedado una emoción no resuelta.

Guardamos ese malestar para “luego”, esperando el mejor momento para resolver o devolver el daño que nos hicieron.

¿Y qué tiene de malo?

Sentir rencor significa que una parte de nuestra mente ha quedado permanentemente enfocada a sentir malestar por una situación pasada:

El rencor nos lleva a permanecer en el dolor y el enfado y, de esta forma, nos impide vivir el presente tal y como es. En todo lo que ocurre llevamos una carga del pasado que “tiñe” nuestras vivencias y emociones presentes. ¿Se puede ser feliz si en la cabeza nos retumba constantemente una frase de este estilo?

“Sí, sí, la vida me va bien, pero a Fulanita no le perdono eso que me hizo”

El rencor nos puede condicionar: evitar situaciones en el presente porque nos recuerdan a esa que no está resuelta. Puede, incluso, bloquear nuestro camino, nos impide avanzar porque tenemos todavía algo pendiente en el pasado.

El rencor es como una bestia al acecho, esperando el momento para saldar una deuda, vengarse, compensar su dolor.

¿Cómo lo arreglamos?

Es importante entender que, con el rencor, la única persona que sufre soy yo.

La otra persona, a la quien consideramos culpable, sigue su vida y nosotras nos hemos quedado ancladas a eso que ocurrió.

La única persona que sufre daños somos nosotras mismas.

Así pues, la solución pasa también por nosotras mismas. No es la venganza lo que nos va a permitir soltar (nunca el dolor ajeno curó el sufrimiento propio), sino el hecho de darnos espacio para entender dónde nos hemos enganchado, aceptar lo ocurrido y recuperar esa parte de nosotras que había quedado secuestrada. Quedar en paz con nosotras mismas.

  • Desahógate, es fundamental. La rabia y el rencor tienen tendencia a acumularse. Vaciar el vaso, expresar lo que llevamos dentro, es primordial para poder sanar y soltar.
  • Identifica: ¿Qué es lo que te tiene enganchada? Y no, no se trata de identificar “qué hizo la otra persona”, sino dónde está tu herida: ¿dónde se clavó el puñal, qué parte de ti está sangrando?
  • Eso no significa pensar que “está todo bien”, sino aceptar lo que ocurrió, y aceptar que ya no lo puedes cambiar.
  • Dedica espacio a aquello que te da balance y paz: hobbies, diversión, relaciones positivas, deporte… Todas esas actividades que te llenan y te devuelven al presente y al bienestar.

Algunos enlaces de referencia:

La emoción de la rabia: Qué es y cómo contolarla

La Rabia: cómo funciona esta emoción y cómo puede ayudarnos

¿Por qué siento rencor?

Rencor y resentimiento, ¿cómo gestionarlo?

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